Somos Los Pescados, somos de Manabí y hacemos rock.
Tal vez no sepas nada de nosotros, pero eso va a cambiar, tiene que cambiar. ¿Dónde estabas en agosto? Nosotros tocamos en Quito, Guayaquil, Portoviejo y Manta. Podría decirse que estamos de gira aunque la verdad sea mucho menos glamorosa. O sea, estamos, pero no tenemos un bus plagado de fans ni mucho menos un jet privado con azafatas en minifalda. Esto es puro rock and roll, las ganas de meterle, sentir que nada importa tanto como llegar a la próxima tocada y romperla. Después veremos qué pasa. El futuro es algo de lo que nos ocuparemos luego.
En 2007 lanzamos El año del pescado, nuestro primer disco, y ahora estamos dándole con No somos siameses, un corta duración con seis temas que ya está en las manos de muchos y en la boca de otros tantos. Las cosas han cambiado, sentimos que para bien, para mejor. El álbum debut fue un golpe seco a la cara, sin complicaciones, sin muchos arreglos, sin labia ni amagues ni polvo en las mejillas. No somos siameses tampoco miente ni se cree la pelada rica de la fiesta, pero avanza, sin miedo, con todo. Ya sabemos que podemos tocar duro y rápido y escondernos detrás del ruido, eso, aunque nos da placer, ya no nos interesa tanto. Este momento, este disco, es para darse cuenta de que los límites están en tu cabeza y que la única forma de conocerlos es cruzándolos.
Cuando empezamos, la gente sospechaba de un dúo que pretende hacer con una guitarra y una batería aquello en lo que otros han fracasado miserablemente con un ejército de instrumentos. No hemos triunfado, por lo menos no nos consta ni nos preocupa demasiado, peor si para eso hay que venderse y tratar de caerle bien a todo el mundo y ponerlos a bailar. Seguimos aquí y preferimos estar donde estamos a vivir en silencio y con prudencia. Estamos cerca. Nosotros te encontraremos.